Las mejores actuaciones de L.E.V. Festival 2017 según uncoolmgz

En esta ocasión, desde UNCOOL, hemos querido centrarnos en aquellas actuaciones del LEV festival que más nos impactaron, más nos sorprendieron, las más novedosas o nos han marcado de un modo u otro.

Nadie pasa por alto el hecho de que LEV es vanguardia, es una antesala de la música electrónica en España y una puerta de entrada tanto a artistas nacionales como internacionales. Nunca defrauda, siempre sorprende y nos hace descubrir sonidos nuevos y tendencias hacia donde se dirige la música electrónica y experimental, es una propuesta creativa que se sale de los cánones establecidos, es exploración sonora, es adentrarse en nuevos conceptos creativos y descubrir otras esferas de la percepción audiovisual.

Dicho esto, aquí van nuestros galardonados con matrícula de honor en esta onceava edición:

El primer input al llegar a la Laboral de Gijón, concretamente en el Patio Corintio, fue el recibido por la instalación interactiva “Control no Control” del canadiense Daniel Iregui que consistía en un cubo sonoro que cambiaba tanto visual como musicalmente con el contacto, realizando diferentes melodías y formas visuales y permitiendo a todo el que transitaba por el espacio que estableciera una especie de vínculo con la instalación y que de algún modo, empezara a formar parte del espectáculo.

La apertura de las actuaciones del Teatro de la Laboral el viernes fue realizada por parte de Kara-Lis Coverdale y las visuales del ya habitual en el festival MFO, el comienzo no pudo ser más apoteósico, un buen preludio de lo que posteriormente acontecería. El espectáculo visual estaba compuesto de dos proyectores enfrentados, cada uno de ellos proyectando uno de los lados de la tela de proyección, lo que permitía realizar magníficas superposiciones jugando también con la figura real de la artista y el atrezzo del escenario, el resultado, un espectáculo visual bastante único.

También el mismo viernes en el teatro pudimos ver a Amnesia Scanner & Bill Kouligas presentado Lexachast; un discurso musical muy futurista junto con imágenes aparentemente inconexas, confluyeron realizando una performance artística en toda regla. El show tuvo una fuerte carga emocional, cuando finalizó teníamos la sensación de haber estado durante un tiempo en algún submundo, bastante oscuro, consiguiendo trasladarnos a otros confines del universo sonoro.

Ya en la Nave, nos gustaría destacar la actuación del inglés Samuel Kerridge con su sonido techno industrial y enérgico, melodías que asustan, sorprenden y atrapan al mismo tiempo, un directo consistente que consiguió hacer mover al público de  un modo casi epilépticio.

Al día siguiente, en el teatro, pudimos ver una de las actuaciones más apoteósicas del festival, tanto fue así, que gran parte del público se puso en pie al final del espectáculo. A pesar del retraso en su aparición sobre el escenario, el alemán Hauschka, que se disculpó muy amablemente y enterneció al público con sus palabras, realizó un directo extraordinario compuesto por 3 pianos, dos de ellos secuenciados y el principal que era un gran piano de cola. Kauschka en su primera visita a España presentó en esta edición de LEV Festival su último álbum de estudio, What If, su obra más íntima pero a la vez más arriesgada puesto que es la primera vez que el artista introduce notas electrónicas.

La noche del sábado en la Nave abrió con la actuación del asturiano Skygaze, que presentaba en primicia su show audiovisual “Weightless landscapes“. La parte visual que corría a cargo de Inesfera estuvo llena de texturas, movimientos orgánicos y formas geométricas. La sesión fue una mezcla de ritmos melódicos, toques de jazz, sonoridades que nos recordaban al jungle y tempos armónicos. Para nosotros, Skygaze fue el gran triunfador del festival, siendo capaz de llevarnos a través de un viaje abstracto, onírico e infinito.


Llegando casi al culmen del festival, otro de los shows más destacable, fue la actuación del italiano Lorenzo Senni. Teníamos muchas expectativas en su puesta en escena y la visceralidad de sus sonidos, no nos dejó indiferentes. Cabalgando con las producciones creadas con su ROLAND JP-8000 (utilizada desde los años 90 para crear sonido trance), consiguió captar nuestra atención desde el primer momento con melodías agudas y envolventes que poco a poco nos hicieron entrar en un bucle de sensaciones punzantes. Una experiencia un tanto lisérgica que nos dejó con ganas de repetir.

LEV Festival fue mucho más que todo esto, fue evolución musical, una constante transformación de espacios y formas. Una experiencia sensorial, solo apta para almas melómanas.

 

 

FOTOS: Piru de La Fuente (LEV Festival)

TEXTO: Midori Kobayashi

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