Sintetizadores, Curva de Bézier

Robert Yang, de ascendencia taiwanesa y norteamericana. Golpes de kick cabalgan espoleados por furiosas cajas. Voces extrañas. Melodías bajo un absoluto control, de sus matices, su presión, descompresión, Curvas de Bézier. Atmósferas inmersivas, densas, en un estudio lleno de sintetizadores analógicos, San Francisco. Corre el año 2005, y el joven californiano construye su nutrido equipo de synths, que constituirán el eje central del personal sonido de este multinstrumentista. 

Dos años antes, bajo el nombre de Robot Hustle (“ajetreo robótico”), comienza a pinchar en fiestas y producir material en el que se destilan influencias Rave y sonidos vanguardistas de los años 80 y 90. En el progreso de su trabajo, bajo los preceptos de la electrónica DIY (Do it Yourself), reúne su propio equipo, desarrolla la arquitectura de sus circuitos, y crea así su especial expresión. Desde un fresco, primigenio, Italo-disco y proto-house, sus producciones exploran enérgicos bullicios synth punk y pospunk, a medida que su búsqueda y expresividad profundizan.

Yang organiza fiestas en desiertos, campos, en algún club sexual abandonado, la cultura underground de la costa oeste encuentra en Robot Hustle un hijo pródigo, que terminará haciendo despegar sus fiestas para aterrizarlas en diferentes partes del planeta. En 2009 lanza un concepto de eventos semanales junto al colectivo Honey Soundsystem, a los que se había unido el año anterior, y con los que presentará trabajos en adelante.

A lo largo de su trayectoria junto a HSS, y junto a Dark Entries, sello de sonidos dance esotéricos afincado en San Francisco, combina su labor como productor y DJ (teniendo ocasión de pinchar junto a grandes figuras como el noruego Todd Terje), con el desarrollo de su particular concepto de live, en el que emplea sus múltiples sintetizadores para ir construyendo un sonido único en cada actuación, dando vida a una música altamente interactiva. 

府城 EP – 2019. Descubrimos con Bézier la ciudad de su recientemente fallecida abuela, Tainan (Taiwán), nos acompaña a visitar a sus ancestros, a conocer sus raíces. Aquí es donde produce las cinco pistas, en el apartamento de ella, ahora vacío. El paisaje más allá de las ventanas inspira las melodías de sus sintetizadores monofónicos, y marca la atmósfera con un brillo de exotismo. Haciendo uso de su set para las actuaciones en vivo, y un micrófono, el artista capta la esencia de la situación, del espacio, lo transfiere a intensos ritmos, a veces más pesados, a veces menos, llenos de golpes, de variaciones, de pequeñas perturbaciones que agitan, de serenos matices que evocan fuerza y respeto. Se recomienda la segunda pista del EP, que lo da nombre, 府城, en el que el artista nos muestra, a vuelo de pájaro, las tierras de sus antepasados.

Redacción: Alberto Castreño Bandres

Robert Yang, of Taiwanese and North American ascendance. Kick blows ride spurred on by furious snares. Strange voices. Melodies under absolute control, of their nuances, their pressure, decompression, Bézier Curves. Dense, immersive atmospheres in a studio full of analog synthesizers, San Francisco. The year 2005 runs, and the young Californian builds his nourished team of synths, which will constitute the central axis of the personal sound of this multi-instrumentalist. 

Two years earlier, under the name of Robot Hustle, he began to play at parties and produce material in which Rave influences and avant-garde sounds of the 80s and 90s are distilled. In the development of his work, under the precepts of electronics DIY (Do it Yourself), he assembles his own equipment, develops the architecture of his circuits, and thus creates his special expression. From an original, fresh, Italo-disco and proto-house, his productions explore energetic synth punk and post-punk hustle and bustle as his search and expressiveness deepen.

Yang organized parties in deserts, fields, in some abandoned sex club, the underground culture of the west coast finds in Robot Hustle a prodigal son, who will end up taking off his parties to land them in different parts of the planet. In 2009 he launches a concept of weekly events together with the Honey Soundsystem collective, which he had joined the previous year, and with which he will present works from now on.

Throughout his career with HSS, and with Dark Entries, an esoteric dance sound label based in San Francisco, he combines his work as a producer and DJ (having the chance to play with great figures like the Norwegian Todd Terje), with the development of his particular concept of live, in which he uses his multiple synthesizers to build a unique sound in each performance, giving life to a highly interactive music. 

府城 EP – 2019. With Bézier we discover the city of his recently deceased grandmother, Tainan (Taiwan), he accompanies us to visit his ancestors, to know their roots. This is where he produces the five tracks, in her apartment, now empty. The landscape beyond the windows inspires the melodies of her monophonic synthesizers, and marks the atmosphere with an exotic glow. Making use of his set for live performances and a microphone, the artist captures the essence of the situation, of the space, transfers it to intense rhythms, sometimes heavier, sometimes less, full of blows, of variations, of small disturbances that agitate, of serene nuances that evoke strength and respect. We recommend the second track of the EP, which gives it its name, 府城, in which the artist shows us, from a bird’s eye view, the lands of his ancestors.