Crónica Festival L.E.V. en Matadero Madrid 2019

Imagen del interior del recinto, a la derecha se aloja la sección VORTEX

La maquinaria rechina en la Nave 16 del Matadero de Madrid. Los gruesos muros contemplan una muchedumbre iluminada por destellos, vibrante. Aisha Devi canta a un micrófono en medio de un enjambre de chirridos, dulces melodías mezcladas con ruidos industriales saturados, bajos que bambolean los órganos.  El sistema de sonido se muestra inmenso, profundo, percutor, despliega un poderío que se siente en todo el cuerpo. Ella hace crecer la tensión, los golpes se sincronizan, y la vieja nave estalla en una bacanal gabber, se oyen gritos: reflejos de los bramidos de las reses en las antiguas paredes de piedra.  

Luces rojas enmarcan el escenario y guían al visitante a través de la experiencia en el Centro de Creación Contemporánea, un recorrido al tiempo consciente y subconsciente, introspectivo y social. Dinámico, en un entorno polivalente, que se muestra vivo, cambiante entre el día y la noche. Durante el día, interactivo, amplio, ofrece posibilidades para todas las edades, para todos los gustos. Reúne actuaciones musicales, performances, presentación de proyectos situados entre la producción audiovisual y la experimentación sonora, realidades virtuales, partidas de videojuegos jugados en directo y durante los cuales se crea el sonido, la música.  

Interior de una de las naves que conforman el gran espacio de Matadero Madrid

Djrum deleitaba temprano la noche del viernes con una actuación en la que reunía a una vocalista y una violonchelista junto a él en el escenario, dando lugar a un show hipnótico, espiritual, en el que el poder del sistema de sonido Soundscape, la voz femenina y el instrumento cordado se combinaban creando una atmósfera abrumadora, potente, que sumía al público en un trance de admiración e introspección, en un viaje a través del oído y la psique. Las tres figuras se mueven al son de los ritmos y las melodías, tres capitanes a través de una tormenta de emociones, de ecos, que conducen la inmensa embarcación que compone la Nave 16 hacia territorios no explorados, asincronías en mitad de una niebla tensa y calma. En la euforia, la silueta femenina que se encuentra erguida comienza su danza, se muestra libre, dejándose llevar contagia a la tripulación, que aúlla y se arranca en un hermoso y colectivo ritual de baile, de conexión entre artista y público. Rayos azules y rojos caen desde lo alto, festiva tempestad.  

Previos a esta actuación, el estadounidense James Ferraro, junto al canadiense Maotik al cargo de las visuales, abrían la velada con su música generativa y contemplativa, el acompañamiento de flauta y oboe invitaba al público a una reflexión acerca de nuestras sociedades, sus formas, su declive, la pérdida de la esencia humana en el consumismo y la destrucción del medio ambiente, la exigencia de los grupos, la deshumanización de los entornos. Inmediatamente tras ellos, el japonés Ryoichi Kurokawa presentaba su concierto audiovisual en el que fragmentaba y cuestionaba la relación entre lo natural y lo artificial, en una exposición sonora a través de capas de naturaleza y artificio, orden y desorden, la fuerza de la naturaleza y del arte.  

La velada se acercaba a su fin discurriendo sobre los brutales ritmos de Plaid, melodías sintéticas, texturas irreales y trallazos eléctricos, que comandaban un recorrido por su visión del mundo actual, plásticos, polímeros, la realidad y su ausencia, el daño al mundo natural, la muerte y la supervivencia. El dúo formado por Ed Handley y Andy Turner, miembros del mítico sello de música electrónica inglés Warp, presentaron un trabajo de alta estimulación sensorial, que discurrió entre aflicción e intensidad. Por último, la dupla HP (Haswell y Powell) presentó su proyecto noise ilustrado por las visuales de Mathias Gmachi, un directo lleno de fuerza y una marcada actitud punk.  

Fragmento de la actuación de Djrum. Noche del viernes

La jornada del sábado arrancó húmeda, gris, en la capital, pareciera que la edición había traído el clima norteño a la ribera del Manzanares. Las familias disfrutan de las experiencias de realidad virtual y del cine, mientras en la Plaza Matadero se suceden las actuaciones de los británicos Djrum (la segunda en el festival), que colorea la gris mañana con sus ritmos dub, garage y techno, e Ikonika con su amplia y ecléctica propuesta musical. Ella, y Skygaze (que cerró la sesión en la Plaza con beats abstractos y ritmos comprendidos entre el jazz y el house) fueron presentados en el marco de la campaña de Reebok Classics dentro del festival.  

Mientras en la zona de VORTEX, a la que acudiremos más tarde, discurren las actuaciones de Recsund y Oklou & Krampf, en la Nave 16 tiene lugar uno de los grandes directos del Festival LEV Matadero: la alianza entre el pionero en la música electrónica Morton Subotonik, el aclamado productor y compositor Alec Empire (miembro fundador de la mundialmente conocida banda Atari Teenage Riot), y el artista de animación, vídeo y multimedia Lillevan. Tras ellos, Spime.IM presentaron un impactante show audiovisual, en el que, a través de controladores portátiles (que sostenían y accionaban con el movimiento de sus cuerpos), desarrollaban una narración sonora, que al tiempo creaba un espectáculo visual en la proyección audiorreactiva tras ellos. El colectivo trabaja proyectos transmedia en los que indaga en nuevas estéticas e idiomas, su actuación en la nave fue una contundente experiencia digital, donde los artistas plantearon problemas y descalabros de la raza humana.

Spime.IM en la Nave 16

La lluvia no daba tregua, lo que forzó la cancelación del show de Hidden Jayeem, con quién tuvimos la oportunidad de conversar (material que se presentará en exclusiva más adelante en Uncool Magazine). La noche del sábado concluyó con las actuaciones previstas en la Nave 16, entre las que destacamos a Emptyset, cuyo show lleno de energía combinaba estridencias electrónicas y elementos orgánicos, acompañado por visuales hipnóticas; y Tensal (Héctor Sandoval), que junto a la creadora visual y programadora Marta Verde estrenaron en el festival su directo, diseñado específicamente para el revolucionario sistema de sonido que se estrenaba en LEV Matadero. En este trabajo conjunto los artistas indagaron en las diferentes vertientes del sonido techno: del más moderno al creado con sintetizadores clásicos, al tiempo Marta exploraba los límites del ruido visual y conjugaba texturas orgánicas y lo sintéticas. 

Presentación del directo de Tensal & Marta Verde

Mañana del domingo: sonidos ambient anuncian desde la Plaza Matadero el cercano fin del festival, de nuevo espesas nubes grises cubren el cielo y amenazan lluvia. Bajo esta oscura bóveda el emblemático artista americano Bvdub exhibe sus atmósferas oníricas, sonidos sugestivos que terminan de crear una sensación de anticipada nostalgia y narcótica melancolía. La jornada dominical termina en la Nave 16; inmersa en las ondas creadas por el sistema de sonido 360º la muchedumbre se mece con las dulces melodías de Kelly Moran, que improvisa sobre un teclado y ante un despliegue audiovisual de color y emoción; con las composiciones de Eli Keszler & Nate Boyce, creaciones en directo con guitarra y percusión, ritmos asimétricos. Alessandro Cortini puso punto y final a la aventura para los sentidos que es el Festival LEV Matadero Madrid.  

Una de las muchas experiencias inmersivas que ofrecía la sección VORTEX

L.E.V. estrenaba la sección VORTEX en su edición en Matadero

Mira ante ti, hay una habitación, flota en el aire poco debajo de la altura de tu mentón, un cubo rectangular, tamaño maqueta, los dos personajes mantienen una discusión dentro, asómate, puedes verlas desde arriba, ver como se agitan sus coronillas mientras discuten, o aléjate unos pasos: ahí se mantiene la pequeña estancia, flotando en el vacío, las figuras de animación acaloran su disputa acerca de la actitud real que deben mantener en su frenesí punk. Parpadeo, la habitación desaparece, mira a tu izquierda, una de los dos personajes está de pie junto a ti, es de tu mismo tamaño, mira algo a tu derecha dentro de la estación en la que os encontráis, cuidado, se acerca el metro. Nueva York, años 70, acompañamos a una joven americano-puertorriqueña en sus peripecias por el Lower East Side, su introducción al punk. Battlescar. Punk was invented by girls es una experiencia de inmersión en realidad virtual, en un mundo multifacético creado por animación, al que el espectador pertenece durante su visualización y en cuya historia es sumergido. Ahí es interpelado, cuestionado, asustado incluso. Un producto futurista que indica, en gran medida, cuáles son las direcciones que toma la experiencia audiovisual del mañana: imprevisible, impactante, inmersiva, disruptiva en la forma y en el contenido. Nuevas perspectivas, manifestaciones abstractas de los personajes, formas alternativas de contar historias, simbología y tecnología. El espectador se convierte en testigo presencial, es parte de la historia.  

Serie animada de realidad virtual Gloomy Eyes en VORTEX

Estas novedosas narrativas y formas de creación vanguardista son la razón de ser de la sección VORTEX, un espacio de experimentación único, con piezas en las que confluyen cine, realidad virtual, inmersión en mundos artificiales, videojuegos y arte. Las posibilidades, la experiencia vital se dispara en LEV Matadero, la realidad es aumentada, expandida, cuestionada, modificada artificialmente, plantea preguntas al interlocutor, y propone respuestas alternativas. La identidad del individuo, dentro y fuera del mundo virtual, nuestra civilización, el desarrollo de las nuevas tecnologías, el consumo en las sociedades, la percepción de los sentidos en el ser humano es puesta a prueba, replanteada.   

Alberto Castreño Bandrés

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