Cuando el cine descubrió el sintetizador

1425117342_913536_1425118624_sumario_normal

Como cuando Axl encontró a Slash, como cuando Tim Burton conoció a Johnny Depp o como cuando Charlie Sheen probó por primera la vez cocaína, el medio cinematográfico encontró una estrecha y prolongada relación con la música electrónica que sirvió para ambientar sus narraciones y dotarles de un estilo único a la vez que conseguía transmitir una serie de sensaciones hasta entonces inéditas en el medio audiovisual.

Desde un primer momento, el empleo de este tipo de música en la gran pantalla sirvió como vehículo de transporte a futuros hipotéticos y distópicos. Con el paso del tiempo, la música electrónica penetró en todo tipo de largometrajes ya sea en su variante diegética o extradiegética. He aquí algunos ejemplos de esta estrecha amistad.

Los inicios: el cine de ciencia ficción

Como ya hemos reseñado, la música electrónica sirvió en sus inicios para permitir a los directores ambientar películas de ciencia ficción sobre viajes al espacio y visitas extraterrestres. El primer referente lo encontramos en “Ultimátum a la Tierra”, cuya banda sonora consiguió una nominación a los Globos de Oro. Responsable de ella fue Bernard Hermann, quien decidió contar con theremines en la orquesta para ambientar una película sobre la llegada de una nave extraterrestre a la Tierra.

Mención aparte merece el theremín, instrumento basado en el manejo de las frecuencias que se toca sin tocarlo, acercando o alejando las manos de sus antenas. Ejemplos de uso de este extraño rudimento podemos encontrarlo en los trabajos de Pink Floyd, Led Zeppelin, Nine inch nails o el compositor y productor Jean Michel Jarré.

planeta-prohibido-3

Digna de mención es “Planeta prohibido”, una película de 1956 donde encontramos a un joven Leslie Nielsen interpretando al comandante Adams, responsable de conducir la nave C-57-D camino a Altair. La importancia de la obra del director Fred McLeod Wilcox en el presente reportaje no es baladí: se trata del primer filme de gran presupuesto que empleó una banda sonora compuesta enteramente por instrumentos electrónicos.

Salir de la cueva

Pasarían décadas hasta encontrar grandes referentes electrónicos en la gran pantalla, tan sólo algunas películas de poco calado se atrevieron a experimentar con la inclusión de esta música en su narración. En 1978, el compositor italiano Giorgio Moroder participaría en la banda sonora de la película “El expreso de medianoche”. Su tema “The Chase” se convertiría en un hit musical que sonaría en todas las pistas de baile estadounidenses y finalmente coronaría a su autor con la estatuilla de los Óscars en 1978, la primera entregada a una banda sonora compuesta mayoritariamente con música electrónica y la primera de las tres estatuillas que el productor conseguiría en su dilatada carrera.

El trabajo de Moroder inspiraría a otros compositores de la época. Cuatro años después del estreno de “El expreso de medianoche” llegaría a las salas de cine uno de los clásicos de la ciencia ficción por antonomasia. La banda sonora de “Blade Runner” seguiría la estela del cometa Moroder con Vangelis al frente. La obra del compositor griego mezcla el blues y el soul con sintetizadores para crear una atmósfera única en un futuro decadente en el que los replicantes amenazan con sublevarse contra la humanidad. La música de Vangelis contribuiría a elevar la obra de Ridley Scott a la categoría de película de culto.

train2

De este modo, llegamos a 1996 con la música electrónica en auge y un claro defensor: Danny Boyle. El director británico contaría con la colaboración de verdaderos iconos del momento en el que fue su segundo largometraje: Trainspotting. La cinta protagonizada por Ewan McGregor contaba las desventuras de un grupo de adictos a la heroína en Edimburgo, aunque sintetizar de este modo una obra de culto como la presente parece un ejercicio innecesario e insuficiente para el lector contemporáneo. Baste decir que la estética noventera y los decadentes barrios obreros de la ciudad inglesa eran el escenario perfecto para situar algunas de las canciones que acompañarían el hilo de la narración.

New order y Underworld pondrían la nota de color entre los dramáticos acontecimientos que tendrán lugar en la película. Será éste el comienzo de una estrecha colaboración profesional entre Boyle y Underworld, participando estos últimos en otras creaciones del director como “Sunshine” o en la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

El futuro ya está aquí

Atrás quedan aquellos tiempos en que la música electrónica sirvió para recrear futuros inquietantes y, con el comienzo del nuevo milenio, este estilo sirvió para acompañar otros géneros cinematográficos, abriéndose camino entre grandes producciones y obras de cine independiente.

leonardo-dicaprio-the-beach-2-portable

El camino abierto por Moroder y continuado por Vangelis encontró un nuevo adalid en el cine de Danny Boyle, quien volvió a servirse de la electrónica en la banda sonora de “La playa”, estrenada en el año 2000. Faithless, el creador del emblemático “God is a DJ”, sería el encargado de amenizar las paradisíacas vacaciones de Leonardo Di Caprio con el tema “Woozy”.

Otras películas de este nuevo siglo se servirían de sintetizadores para ambientar sus historias. En 2008, el director Nicolas Winding Refn estrenaba “Bronson”, un filme en el que Tom Hardy interpretó a Michael Peterson, considerado el recluso más peligroso de Reino Unido, y a su alter-ego, Charlie Bronson. El adictivo ritmo de la canción “Digital Versicolor” de Glass Candy acompaña al protagonista en algunos de los momentos estelares de la historia, en la que el director contó también con la colaboración de Pet shop boys.

drive-2

No podemos terminar el presente reportaje sin mencionar algunas otras obras contemporáneas que han seguido la tendencia iniciada por “Planeta prohibido” allá en 1951. Las bandas sonoras de películas como “Mortal Kombat” o “Blade” elevaron el valor de las obras a las que acompañaron, se consagraron como hits de mercado y mantuvieron viva la esperanza de estrechar vínculos entre la gran pantalla y los grandes artistas de la escena electrónica. Más recientemente, encontramos buenos ejemplos de la consolidación de esta relación en películas como “Drive” (Kavinsky – Nightcall) y “Tron” (Daft Punk – Derezzed), siendo la banda sonora de ésta última un punto de encuentro entre aquellas primeras melodías de ambiente futurista y el panorama cinematográfico actual.

tron2-e1450371393117

 

Written By
More from

Highlights Primavera Sound 2017 Barcelona

Primavera Sound Barcelona es uno de los festivales españoles que a día...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *