Homenaje a Chris Cornell: El artista grunge más infravalorado.

 

 

El pasado jueves 18 de mayo nos dejaba Chris Cornell. Otro músico genial nos abandonaba antes de lo que quisiéramos y ya van demasiados en el último año. Y otra muerte trágica e inesperada que nos dejó en “shock” a los amantes de la música. ¿Que llevaría al “bueno” de Cornell a tomar la determinación de ahorcarse en el baño de la habitación de un hotel de Detroit horas después de dar un concierto? Nunca lo sabremos aunque se sabe que estaba consumiendo fármacos para la ansiedad. El último tema que interpretó en un escenario fue “In My Time of Dying” una versión de Led Zeppelin, como premonición de su fatídico final. El líder y guitarrista de Soundgarden, entre otras formaciones, nos dejaba a la edad de 52 años. Su muerte, al igual que su música, me causó una honda impresión.

Chris Cornell era quizá el líder menos carismático de ese movimiento surgido en Seattle en los años 80 para revitalizar el rock: el grunge. A nivel de popularidad y de ventas Soundgarden nunca llegó a los niveles de Nirvana o Pearl Jam. Cornell, era uno de los cuatro estandartes del grunge que supo sobrevivir al movimiento, cuyo momento álgido fue el mítico ‘Nevermind’ de Nirvana publicado en 1991. Caídos sus colegas Kurt Cobain y Layne Stanley (Alice in Chains), sólo él y Eddie Vedder (Pearl Jam) seguían al pie del cañón (y en buena forma) como emblemas del último gran fenómeno que ha convulsionado el mundo de la música rock y de la cultura popular. Descubrí a Soundgarden cuando ya la apoteosis del grunge había pasado, pero siempre me identifiqué más con ellos que con Pearl Jam o Nirvana. La banda liderada por el difunto Kurt Cobain fue encumbrada al olimpo de la música gracias a un enorme disco y al posterior final fatídico del mismo. Ahora que Cornell también ha fallecido estoy seguro que tendrá un mayor reconocimiento y las ventas de sus álbumes se dispararán.

Christopher John Boyle (ese era su nombre en la partida de nacimiento) se sintió atraído por la música desde muy joven y tomó clases de piano de niño. Tras ser miembro de varias bandas que versionaban temas de AC/DC, Sex Pistols, Ramones entre otros formó Soundgarden a principios de los 80 ejerciendo de batería (sí han leído bien) y vocalista. Tras la publicación de varios EPs y con Cornell ya ejerciendo como guitarrista publican su álbum debut ‘Ultramega OK’ y empiezan a ser muy conocidos dentro de la industria. Pero el álbum que les da el espaldarazo definitivo fue ‘Badmotorfinger’ publicado en 1991. El disco era rompedor, una auténtica maravilla para la época, y eso que yo lo escuché años después. Recomiendo escuchar (y ver el videoclip censurado en la MTV en su época por su contenido religioso) “Jesus Christ Pose” con una pose, valga la redundancia, de Cornell como si fuese el auténtico mesías del rock. Por decirlo fácil y coloquialmente el disco era muy cañero, enérgico… Los riffs de guitarra afilados, el bajo pesado y la batería una oda al género, pero lo que realmente atrapó a toda una generación y a cualquiera que lo descubra todavía hoy es la voz de Chris Cornell. Su voz era un “rara avis”, totalmente diferente a la de Kurt Cobain u otros cantantes del género hard rock o heavy metal. Era capaz de llegar con su voz a notas muy altas y a su vez cantar notas graves. Para los entendidos en la materia era un vocalista muy versátil y con un estilo muy personal. En numerosos rankings de prestigiosas publicaciones como la revista Rolling Stone aparece como uno de los mejores cantantes de rock de la historia. Personalmente su voz me cautivó y le seguí en sus diferentes proyectos desde la primera vez que la escuché. «Intento pensar en el dolor como un grito» declaró una vez hablando de su propia voz. Volviendo al exitoso disco, comentar que el tema de apertura “Rusty Cage” fue versionado por el mismísimo Johnny Cash en su disco ‘Unchained’. Si no existiese ‘Nevermind’ de Nirvana probablemente estaríamos ante el mejor disco de rock de aquel año. Actuarían en numerosos festivales y saldrían de gira junto a Guns and Roses tras aquel exitazo. En 1994 publican ‘Superunknown’, disco clave para la comunidad grunge que incluía himnos como «Spoonman» y «Black Hole Sun» mostrando una mayor solidez sonora y madurez musical. El álbum incluía temas más lentos que su predecesor y letras más profundas, dramáticas o depresivas, por decirlo de algún modo, y en seguida llegaría al número uno de las listas americanas. Fue sin duda este el trabajo más exitoso de la banda. En 1996 sacan ‘Down On the Upside’ un disco más experimental en el que exploran otros sonidos con clara influencia punk en «Ty Cobb» y el tono balada en «Blow up the upside world”. Hubo tensiones en la gira tras la publicación del que sería su último álbum y la banda se disolvió en Abril de 1997. Posteriormente Cornell colaboró en el disco ‘Sap’ de Alice in Chains y publica un álbum en solitario de tono melancólico dedicado a la memoria de Jeff Buckley que no obtuvo un gran éxito comercial pero sí de cítrica.

En 2000 yo ya estaba muy involucrado en todo a lo que música se refiere. Consumía discos como un auténtico melómano, sobre todo de grupos de rock alternativo de guitarras. Por entonces había un grupo que me apasionaba por su fusión de estilos, los Rage Against the Machine. RATM era un grupo de cuatro integrantes atípico que fusionaba hip hop, funk y heavy metal. Fundado por el vocalista Zach De la Rocha y el virtuoso de la guitarra Tom Morello llegaron a cosechar un gran éxito de ventas con sus cuatro álbumes de estudio y de crítica con varios premios gramys en su haber. Sus letras de contenido sociopolítico en contra del capitalismo, la globalización y la guerra sonaron en todas las radios y festivales como Coachella o Woodstock. En Octubre de ese mismo año una mala noticia me golpeaba: este grupo se disolvía. En 2001 el trío (Morello, Tim Commerford al bajo y Brad Wilk el batería) que quedaba tras la salida de De la Rocha de RATM decidió permanecer unido y anunciaba que seguirían en la brecha con un nuevo vocalista. Tras probar a varios, Rick Rubin, productor de la banda, propuso a Chris Cornell para el puesto. La química entre Cornell y el trío afloró inmediatamente, como describió Tom Morello años más tarde. Cuando me enteré de la noticia me sorprendió sobremanera y suscitó en mí toda la curiosidad que un nuevo grupo de música puede desatar en uno. El vocalista de Soundgarden junto a los excelsos músicos de RATM. Cuando los escuché por vez primera no sólo sonaba bien, sonaba genial. El nuevo grupo no sonaba a Rage Against the Machine ni tampoco a Soundgarden. Ni siquiera conservaba el nombre de los primeros. El nombre de la nueva banda sería Audioslave y su álbum debut llevaba el mismo nombre. El grupo tenía una identidad propia, mezcla de hard rock y rock alternativo con los impresionantes solos de guitarra de Morello que seguía utilizando pedales y efectos indescriptibles. Al contrario que con Soundgarden tuve la oportunidad de vivir en primera persona el éxito de Cornell y Audioslave. Canciones como “Cochise”, “Gasoline”, “Like a Stone”, “Be Yourself”, “Your Time has come” u “Original Fire” sonaron en mi habitación una y otra vez. La voz de Chris y los solos de guitarra de Tom me ponían la piel de gallina. Al contrario que las letras de De la Rocha, las de Cornell eran en su mayoría apolíticas y versaban sobre temas como el existencialismo, el amor o la espiritualidad. El proyecto duró hasta febrero de 2007 cuando Cornell anunció oficialmente su salida de Audioslave, tras un comunicado que decía: «Debido a conflictos personales sin resolver así como diferencias musicales, abandono permanentemente la banda”. Publicaron tres discos de estudio (‘Audioslave’ 2002, ‘Out of Exile’ 2005 y ‘Revelations’ 2006). Años más tardes corrió el rumor que la separación se debió a una cuestión económica ya que Cornell siendo el compositor de las letras percibía lo mismo en conceptos de publicidad que el resto del grupo.

Tras la separación Cornell siguió con su carrera en solitario. Una tarde de noviembre de 2006 me metí en una sala de cine en Santiago de Compostela a ver la nueva película de la saga Bond (de la que soy un ferviente seguidor) que estrenaba protagonista en la figura de Daniel Craig. Comenzó a sonar el tema principal de la intro con los créditos y la voz me resultaba familiar, no había duda se trataba de Chris Cornell. Los productores de la cinta querían darle un nuevo enfoque dramático al personaje por medio de un fuerte intérprete masculino por eso eligieron el tema “You Know My Name” de Cornell. Dicho tema fue incluido en el disco ‘Carry On’ publicado en 2007 donde también se incluía un cover del mítico “Billie Jean” de Michael Jackson. Tras este se puede decir que comienza el declive musical del artista a pesar de que publicó otros dos discos en solitario, ‘Scream’ en 2009 con colaboraciones y producción de Justin Timberlake y Timbaland entre otros en los que se lanza a nuevos ritmos como la electrónica y el pop más comercial y ‘Higher Thruth’ donde vuelve al rock más personal y existencialista en temas como “Before We Disappear” y “Nearly Forgot My Broken Heart» cuyo videoclip es un bonito homenaje al género del western donde él es condenado a la horca (sí estremecedor). Pero lo más importante fue que en abril de 2010 a través del sitio web oficial, se anuncia la reunión de Soundgarden después de 12 años y una presentación para el 8 de agosto en el festival Lollapalooza. Ese mismo año publicaron un recopilatorio y en 2012 nos regalaron un último disco titulado ‘King Animal’ con críticas positivas y ventas discretas. Actualmente estaban de gira por USA y se hablaba de una posible publicación de nuevo material antes del trágico final de su líder.

La gente no entiende por qué una persona que lo tiene todo puede quitarse la vida. Lo cierto es que sucesos así ocurren cada día y el suicidio es ya una de las principales causas de muerte en los países desarrollados. Pero en el caso de Chris Cornell no lo esperábamos. Luchó en el pasado contra el alcoholismo y la drogadicción fue un factor determinante en los procesos de composición y grabación. El vocalista admitió; «Claro que he probado a escribir borracho. Pero me aseguraba de que nadie leyese esas letras. Eran basura. Las destruía todas». Quizá es que queríamos creer que había superado lo peor, porque aparentaba buena salud, salía regularmente en público (estaban de gira), y ha sido bastante activo todos estos años, sin dar muchas muestras de apatía o desinterés por vivir. Tenía cincuenta y dos años y lucía buen aspecto, siempre se dijo que era muy atractivo. El vocalista de Soundgarden, que en su día contaba que había estado “luchando siempre contra la depresión y el aislamiento”, tomaba el fármaco Ativan, un medicamento para combatir la ansiedad. Sus problemas, cuales fuesen, no saltaban a la vista. Las enfermedades mentales son así. No sirve de nada ya buscarle un sentido al suceso. Si se ha quitado la vida es que estaba mal, que estaba padeciendo algún tipo de sufrimiento o quizá sencillamente creía que no tenía nada más que ofrecer al mundo de la música y sentía que su vida estaba vacía. Vicky Cornell, su esposa, publicó un comunicado en el que calificó de “inexplicable” su suicidio. “Yo sé que amaba a nuestros hijos y que nunca se hubiera quitado la vida conscientemente por el daño que les haría”, dijo. A su vez alegó que su marido perdió el juicio al excederse con su medicación contra la ansiedad. “Cuando hablamos después del concierto noté que balbuceaba. Estaba diferente. Me dijo que tal vez se había tomado un Ativan o dos de más, no sabía lo que hacía”. Esta escena tan sórdida, la muerte de una estrella del rock en la soledad de un hotel se ha repetido en numerosas ocasiones, recordemos los casos de Jim Morrison, Janis Joplin, John Entwistle de los Who…

Para sus más fieles seguidores ha sido un duro golpe aunque sólo lo conocíamos a través de su música. Se ha ido una voz especial e inimitable. Alguien que podía llegarte muy hondo con sus interpretaciones, que sabía cómo transmitir. Personalmente a mí me hizo feliz con sus letras y sus discos. ¿Acaso hay algo más importante cuando eres músico? Para mí eso es la inmortalidad, sus canciones nunca morirán y eso es una forma de seguir vivo, entre nosotros, para siempre. Es duro que alguien tan grande haya tenido un final así, pero ya no podemos hacer nada al respecto, salvo rendirle homenaje y desempolvar sus discos o escuchar alguna playlist en Spotify con sus temas. Este artículo y el estar escuchando en estos momentos sus canciones son mi pequeño homenaje, RIP.

Escrito por | Miguel Martínez Gómez

https://www.youtube.com/watch?v=yLXZwmZfd-Y

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