Mugako Festival: Electrónicas del Norte

 

Seguramente sea la crónica más tardía de un encuentro musical pero cuando pasa el tiempo y queda el eco de los sonidos hallados, el recuerdo de una experiencia y retumbe todo en tu interior, para nosotros quiere decir que fue todo un éxito.

La comunidad techno está de enhorabuena y ya guarda en su calendario anual esta ocasión para el mes de Octubre. Vitoria, Norte y Techno casi en su totalidad y en sus diferentes vertientes, combinación ganadora.

Esta cita tiene cierta reminiscencia a lo que se puede vivir en Gijón también de manera anual. Nos complace de sobremanera una programación con propuestas nacionales y de fuera, lo de aquí, lo nuestro, está a la altura.

Llegar el viernes para disfrutar de las calles relajadas de la ciudad, su gastronomía y entrar en el festival con la expectativa que se merece. En todo momento recibimos la calidez del Norte y no nos podemos sentir más cómodos ante lo que para nosotros es una buena manera de entender la música electrónica, programada en un espacio cultural como Artium y a la noche en una sala como Kubik.

La apertura de festival con Dervish fue perfecta, ubicado en la sala plaza a pie de calle, disfrutábamos de poder sentarnos al aire libre y escuchar un buen set de sonidos melómanos, africanos, idm, ambient, electrónica selecta y bien seleccionada para el entrante perfecto.

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Arcanoid es uno de los grandes y que mejor manera de calentar motores con un directo suyo, no se le vio cómodo 100% y tras una intro melódica de 20 minutos en el pabellón, disfrutamos mucho de un directo que a veces tiene sus percances. Aún así la línea de la programación era la adecuada y las primeras sensaciones en la sala este baja fueron brutales, un espacio diáfano con buen sonido y Arcanoid sonando de una manera celestial, ceremonial, electro nacional muy muy fino.

Tras esta ceremonia inaugural llegó Peder Mannerfelt, hemos escuchado vertientes suyas más experimentales pero teníamos ganas de ver que nos ofrecía en esta ocasión. Aquí giró el sonido, la cosa se puso seria a base de techno plano y contuntente en forma de loop. Algo que el techno al uso no hace, es como llevar una canción de 140 bpm a 100 o menos y a partir de ahí jugar con otros elementos texturales.

De aquí con Zenker Brothers, Stenny y Jonas Kopp, recordamos techno, techno y más techno, prácticamente todo a lo techno 2000, Tresor, Berlin. Ya íbamos servidos con los momentos estelares de lo anterior nombrado y para cerrar la jornada del viernes nos encontramos con el set de Versions (Psyk & Tadeo), todo un acierto de cierre al estilo Cassette madrileño, sonido serio y duro pero a la vez gamberro.

Llegó el sábado y «patapam» la primera en la frente y bien dada. Josechu Souldier, un empastado brutal un set a la orden de la electrónica del norte, frío, industrial y bello. Nos acercábamos a verlo por momentos ahí con su alquimia sonora y a la vez nos sentábamos al sol con su set de fondo, otro de los grandes momentos de Mugako sin duda!
Si nos permite la organización, tal vez esta es la frialdad sonora que echamos un poquito más de menos en la balanza de la gran programación. No se trata de convertir Mugako en el Atonal español ni nada parecido pero vaya Josechu hizo lo que cuesta mucho ver en nuestra tierra, un autentico viaje sonoro por disciplinas escondidas, discurso y pasión musical. Parece que el aire industrial oscuro, el ritual, las nubes ambientales, el viaje por la lluvia, no está hecho para bailar o para disfrutar y Josechu Souldier nos reafirmó en la creencia de que estas vertientes electrónicas vienen sucediendo desde los años 80 pasando inadvertidas a los muchos oyentes que ostentan conocer bien la electrónica. Para llegar a esto se requieren de muchas horas de escucha, búsqueda y arqueología musical.

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El directo de Error Etica nos reactivó con un live contundente y oscuro, techno serio nacional y junto con Korridor fueron propuestas muy acertadas para no echarse la siesta antes de comer. Este horario para nosotros es de vital importancia, mantener la electrónica en horario de mañana. No hay nada como despertar e ir a engullir música de este calibre.

Nos perdimos a Reykjavik606, qué lástima, ya que sabemos que es un buen cacharrero y dispone de maquinaria de primera, belleza analógica.

Unos carajillos después y una mini siesta, aparecemos como una flecha para no perdernos a Convextion, otra maravilla del festival! Si el día anterior fue Arcanoid por alusión, Convextion nos hizo flotar a base de electro intenso, como es posible traer ese sonidaco desde su tierra…

Y ahora otro grosso de la programación Broken English Club, rítmica metalizada, voz filtrada con un cuchillo por micrófono. Agresividad controlada y elegancia postural en una actuación ya conocida que siempre nos vuelve locos, aullar su directo como un sampleo natural, bailar sin importar, trasladarnos a un plano de lujuria electrónica, a una nueva dimensión de lo virtual y carnal. Dios está celoso.

Volvimos a tomar aire mientras Efdemin repartía techno, ya que nos esperaba Samuel Kerridge con su «hooliganismo» industrial. Estar fuera en el patio de un recinto cultural charlando con los asistentes sobre las impresiones es sin duda otra de las buenas sensaciones que nos regala el entorno Mugako, nada de agobios, de público mal desbocado o el infierno cárnico de un macro festival. Este encuentro está bien diseñado para los presentes.

Comenzó a sonar Kerridge, desde fuera se notó el llamamiento a la destrucción y acudimos a presenciarlo. Tal vez sea el sonido actual de ruido industrial más organizado que conocemos. El juego que hace de control de ritmo, engancha. Genera una especie de hook donde la premisa es romper con lo creado y volver a empezar, esto genera melodía donde no la hay y es parte del encanto del atronador directo de Samuel Kerridge, la tarde se había girado ya en apoteósica. Pasar al lado de un altavoz y preguntarse que narices está sonando, saltaban chispas, secuencias, piedras preciosas, metales, ruido, orden y desorden.

Nos quedaba por último el set de Ancient Methods, ojalá hubiera sido directo y antes tal vez de Kerridge. Este no le desmerecía para nada, ya que cada live o set se ha de tratar de manera única. Tal vez el mejor set de techno para nosotros de ambas jornadas.

Ya nos quedaba quemar el resto y dejarnos caer por Kubik de nuevo para esperar el cierre de Function al estilo baile del pasado, repaso del ayer que hacía tiempo que no escuchábamos, esto siempre sienta bien al recordar nuestros primeros bailes technófilos, zapatilla de antes.

Pues nada, dicho todo esto, cito a un amigo alemán que en Berghain me dijo hace unos años que «el techno era el sonido de la madre tierra, el pum pum como el latir del corazón».

Esperamos con ansia ritual el anuncio de la próxima reunión tribal. Una vez al año traspasaremos la frontera y nos reuniremos todos alrededor del sonido que nos hace bailar, pertenecer a la comunión del techno. Aupa Mugako!

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